El sistema social oprime a la escuela

Los últimos casos de violencia social y escolar,
con jóvenes armados en las escuelas, padres justificando
acciones de irrespetuosidad frente a docentes
y gobierno que actúa sobre los efectos, dan un panorama
preocupante para el futuro cercano. Y no es
ciencia ficción.
Estos hechos marcan una realidad, por un lado el
bajo precio de la vida humana y por otro el estado de
indefensión social, que da un mensaje claro: los habitantes
se sienten desbordados frente a la realidad
social y la escuela es la caja de resonancia. No hay
respeto de sí mismo ni hacia el otro. No se respeta a
los mayores y tampoco al medio ambiente. Pertenecemos
a una sociedad que no contiene, no da seguridad
y por lo tanto nos sentimos desprotegidos.
Qué lejos quedó la Paideia griega, (“educación”
del “niño”) hace ya 2.500 años, que significaba para
los antiguos, la base de la educación. Tenía en su formación,
la gimnasia, la retórica, la poesía, las matemáticas
y la filosofía que debían dar a la persona el
conocimiento, el control sobre sí mismo y sobre sus
expresiones. Tuvo su máximo exponente en *Isócrates.
Sin ánimo de comparar, solo con la intención de reflejar
la idea de aquella sociedad griega “contenedora”
desde la disciplina, el conocimiento, la afectividad
y el intelecto y la nuestra, “contenedora” desde la
permisividad y el facilismo.
La Nueva Ley de educación Nº 26.206 partir del
año 2007, que reemplazó a la funesta Ley Federal de
educación, no ha producido cambios importantes.
Lo que demuestra es que por más que sea una ley
“progresista” el cambio no pasa por allí. Los cambios
suceden cuando las comunidades hacen propios los
cambios, establecen acuerdos, compromisos y estos
se trasladan a movimientos que concreten esos mensajes.
Esto es lo necesario: un movimiento por la educación
pública. Que se ponga en el centro del debate:
para qué se debe enseñar, qué contenidos son los más
relevantes y qué métodos son los más aconsejables
para llevar adelante los procesos de enseñanza.
Por qué decimos esto. Precisamente porque:
Sigue habiendo aulas con 30,35 y 40 alumnos. No
se puede establecer una comunicación humana afectiva
y reflexiva donde el hacinamiento produce la selección
natural que planteaba Darwin. Es decir, “sobreviven” y se
mantienen los que mejor se adaptan.
La carga burocrática y administrativa sobre todo
en la escuela primaria, es insoportable para los maestros.
Deben estar más pendientes de entregar planes, informes y planillas de seguimiento, que de dar clase
en forma efectiva y ocuparse de su propio perfeccionamiento.
Hay abandono del Estado en la postformación de
los docentes. Estos deben recurrir a institutos privados
atrás de puntajes que le garanticen más, la estabilidad laboral, que mejores y actuales  conocimiento. Parece
que todo se arregla en la enseñanza, ofreciéndole al
docente capacitación en informática para el trabajo
a través de  las Notebook.
A la escuela le faltan canales de participación.
Los docentes con un sindicato (S.U.T.E) poco
representativo y claramente con una
posición al lado del gobierno, los termina anulando
en su capacidad de brindar aportes. Los padres
participan poco, ya sea por miedo de las escuelas a
darles espacio o por su propia apatía, desidia o desinterés.
Los centros de estudiantes no son preparados
desde una formación para la participación, sino
son producto de las coyunturas y de los momentos y
tiempos disponibles de los directivos. Hay que enseñar
a participar.
Pero que quede claro. La escuela no cambia y
no mejora, porque el sistema político y social le sigue
dando el rol de disciplinadora del sistema en su
conjunto. Se sofoca toda iniciativa de creatividad y
cambio. Es más, no hay margen en las escuelas para
lograrlo. Por ello los jóvenes se manifiestan agresiva
y violentamente; antes, por los “bordes”, ahora
al interior de la escuela. Es la cultura de la violencia
social que le está ganando la pulseada a la institución
disciplinadora. Mientras la comunidad mire para el
costado, no habrá visos de florecimiento, ya sean escuelas
estatales o privadas, con nivel socioeconómico
alto, medio o bajo.
No vendría mal aprender de la historia. Un buen
principio puede ser repasar la “Paideia griega.”
Publicado en revista La Vena N° 49 –   abril 2011
Rubén Esper Ader –

ISÓCRATES. Dirigió una escuela, cuyo ciclo de estudios
duraba entre tres y cuatro años y la relación que sostenía
con sus estudiantes era íntima y afectuosa. Con un máximo
de nueve alumnos, ejercía una influencia directa en cada
uno. Su propósito era recuperar el esplendor de la cultura
griega impulsando por medio de la educación una nueva
cultura (paideia)… como única forma de consolidar instituciones
fuertes y políticamente tan sanas como los ciudadanos
que las formaran; esta fue la semilla del posterior
humanismo occidental. Falleció víctima de un ayuno voluntario
en protesta por la pérdida de la independencia de
Grecia el año 338 a. C.

 

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