CAMBIO CLIMÁTICO. 5 PUNTOS A CONSIDERAR

CAMBIO CLIMATICO. ESTÁ ENTRE NOSOTROS

La crisis climática, aparece como el problema más abarcador y amenazador de todos los límites planetarios que caracterizan a la era del *Antropoceno.

Así, la pregunta central del texto, origen de este artículo. ¿Cómo conciliar el imperativo de la justicia social con los límites impuestos por la crisis climática?

Primero, propone incorporar el concepto de “necesidades humanas” para comprender el impacto social del cambio climático, en tanto este fenómeno amenaza el bienestar humano de las generaciones presentes y futuras.

Así, sostiene que la idea de necesidades humanas básicas es la única medida que puede considerarse una “constante” para ponderar el bienestar humano y definir qué es lo que tiene prioridad frente a las amenazas derivadas del cambio climático.

Para ello, el autor critica conceptos como “preferencias del consumidor” y “felicidad” señalando que, además de sus inconsistencias, se ven afectados por las circunstancias e instituciones presentes, por lo que no pueden proyectarse a futuro.

En contraste, la teoría de las necesidades humanas, proporciona un marco universalista que permite al mismo tiempo identificar “satisfactores de necesidades” en múltiples circunstancias específicas, a través de diferentes contextos y culturas.

Esto proporciona la base normativa y ética para evaluar la dimensión social del cambio climático.

En segundo lugar, proporciona un análisis económico, social y político de los impulsores del cambio climático, colocando en el centro de la dinámica capitalista a la “codicia” del título reflejada en los procesos de acumulación, crecimiento y desigualdad económica y social.

Estos procesos son hoy acompañados por el sistema global de estados nacionales, por lo que cualquier intento de detener y revertir el calentamiento global tendrá que reconocer la necesidad de modificar ambos elementos.

En tercer lugar, el libro tiene un enfoque multidisciplinario, reconociendo que las visiones dominantes provienen de las ciencias naturales y de la economía, por lo que es necesario incorporar la dimensión social con temas vitales como la equidad, la justicia, la desigualdad, la pobreza, etc.

Para ello, es esencial comprender que vivimos vidas sociales dentro de estructuras de poder, tanto abiertas como ocultas. La investigación multidisciplinaria es fundamental para contrarrestar el predominio de la economía neoclásica y los supuestos del neoliberalismo.

En cuarto lugar, este libro surge del interés que siempre demostró el autor por la política social, la movilización de la acción colectiva y el poder estatal para mejorar el bienestar humano.

También de la constatación de lo siguiente: con algunas excepciones, el estudio de la política social ignoró, por diversos motivos, el medio ambiente y los límites planetarios dentro de los que necesariamente debe tener lugar la búsqueda del bienestar humano.

Así, en la segunda parte de este libro se analizan los “Estados de bienestar” de los países centrales estudiando la medida en que dependen de la economía del carbono, para sugerir como se pueden reformar para perseguir simultáneamente la mitigación del carbono, la adaptación a la crisis climática y el bienestar humano.

Esto conduce a la formulación de políticas “eco-sociales” bajo diferentes escenarios de producción, consumo y crecimiento, buscando combinar medios de vida sostenibles con el bienestar humano.

Finalmente, – en 5° lugar-el libro analiza la estrategia de “crecimiento verde”, que subyace en el acuerdo de París 2015 y que considera como el criterio que dominará en los próximos años a las políticas públicas.

Para el autor, esta estrategia solo funcionará si no se circunscribe al crecimiento económico continuo.

Debería ser un trampolín hacia una economía política basada en las necesidades humanas, la suficiencia y la redistribución, no en el crecimiento económico continuo.

Así como el crecimiento verde por sí solo es insuficiente, el “decrecimiento” parece imposible en términos políticos. Se necesitan estrategias de transición para pasar de lo primero a lo segundo.

En consonancia con lo anterior, el libro desarrolla una etapa intermedia en la que el consumo en los países ricos se “recompone” alejándose de los lujos con alto contenido de carbono hacia las necesidades con bajo contenido de carbono.

Este proceso de tres etapas, desde el crecimiento verde, pasando por el consumo recompuesto hasta el decrecimiento, se presenta como la única forma de progresar desde la “codicia” obstinada y el poder tecnológico del capitalismo contemporáneo hacia un futuro ético, justo y sostenible.

En fin, el supuesto básico sobre el que desarrolla su propuesta de políticas públicas Ian Gough es que debería haber una “contracción y convergencia” rápida entre países ricos y pobres.

El mundo rico tiene una doble obligación: descarbonizar rápidamente sus prácticas de producción y consumo y financiar generosamente programas de mitigación y adaptación para los países más pobres.

Párrafo aparte merece el escepticismo del autor en relación con la propuesta de renta básica frente a la crisis climática.

Para Gough, la combinación de renta básica con decrecimiento revela un dilema central: un Estado expandido y fiscalmente más exigente se superpone a una economía en contracción.

Este es un dilema general al que se enfrentan los Estados de bienestar existentes, a lo que se suma los Estados que deben aplicar políticas de mitigación y adaptación al cambio climático.

EL DILEMA A ENFRENTAR

Gough señala que, en un probable escenario de bajo crecimiento económico o “estancamiento secular”, no es razonable centrar la estrategia distributiva en ingresos monetarios sino más bien en la provisión pública y colectiva de varios satisfactores de necesidades humanas básicas.

Para Gough, una renta básica podría terminar re-mercantilizando elementos de los estados de bienestar existentes cuando, para des-carbonizar la producción y el consumo, así como para programas de adaptación climática, se debería promover el consumo social en lugar del consumo individualizado.

Desde su visión, esta alternativa es superior en términos de eficiencia, equidad y sostenibilidad.

Finalizando, entonces, compartimos un artículo sobre los grandes males que ocasionan las fumigaciones.

*Antropoceno. Del griego anthropos, por humano, y cene, que significa nuevo o reciente, se considera necesario que el nombre de la época en que vivimos refleje lo que está ocurriendo en el planeta, principalmente porque la Tierra está cambiando aceleradamente por la actividad humana.

El concepto de Antropoceno fue acuñado en el año 2000 por el premio nobel de química holandés Paul Crutzen. Su punto era que el nombre de la época geológica actual debería reflejar el impacto del hombre sobre la Tierra.

Hay una interesante experiencia en México sobre las fumigaciones. http://lavena.com.ar/mexico-controla-danos-al-ambiente/

AUTOR: Rubén Lo Vuolo  Economista. Reseña del libro de Ian Gough: “Calentamiento global, codicia y necesidades humanas. Cambio climático, capitalismo y bienestar sostenible”

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