Debates


24 febrero, 2019

Educación y democracia




           

      Por Ruben Esper Ader



    “La educación necesita tanto de formación técnica, científica y profesional como de sueños y utopía”. Paulo Freire

    En este artículo se plantea 30 años de Educación en democracia.Tantas son las miradas sobre la historia y el presente como lo son las interpretaciones de la realidad, tan subjetivas por cierto. No obstante  estos años nos marcan varios hitos en el recorrido. Haciendo un juego de postas con las leyes y movimientos sociales que se fueron pronunciando en ese tiempo, cabe recordar el 2º Congreso Pedagógico Nacional realizado en la ciudad de Embalse, Provincia de Córdoba, el 27 de febrero 1988. Una de las frases más consensuadas fue: “El proyecto educativo debe formar parte del proyecto nacional y éste debe estar fundado en nuestras raíces culturales”.
    LAS LEYES
    Vale decir que este II Congreso, se denominó así porque hubo un primero, llevado a cabo en 1882, que originó la Ley 1420. Pero, retornando, el II,  desarrollado, entre los años 1984/1988 se desenvolvió en un contexto político marcadamente socialdemocrata. El encuentro, que duró 4 años, tuvo la particularidad de la participación organizada de grupos religiosos y empresariales por un lado  y la diluida participación de la sociedad civil y los docentes por otro. Tal vez uno del  mayor acierto de Alfonsín, fue promover el debate, reconociendo “la vital  importancia de la educación”. Luego, ya en otro gobierno, durante la presidencia de Menem, pero claro, con una “oleada” socio-política diferente, en el reinado del neoliberalismo, aceptado por gran parte de la clase dirigente actual; se promulga la Ley  Federal de Educación(L.F.E) en 1993 y la  Ley de Educación de Superior en 1995. A ésta se le criticaron aspectos fundamentales, como reglamentar al máximo las instituciones universitarias quitándole sustancia a la autonomía del sector ; la asimilación como sinónimos a los ámbitos público y privado; un sistema restringido y excluyente para los de menos recursos a través de cupos, cursos de nivelación, arancelamiento, etc.
    La L.F.E  tiene vida hasta 2006, que se sanciona la vigente, Ley de Educación Nacional N° 26.206, nacida al calor del proyecto político actual. Que la Ley Federal fue un retroceso, no cabe duda. Vaya como ejemplo la destrucción de la escuela técnica, la descentralización a las provincias, sin recursos, la confusión de niveles, ciclos y  la profundización del economicismo educativo como nunca antes se había conocido. En 1994 se proclamó, “El año de la educación”. Puro slogan para justificar un modelo educativo que ya había fracasado en países de europa. Tal vez el mayor daño que se ocasionó a través de la L.F.E fue el de ser hiperfuncional al modelo político, con flexibilización laboral incluida, e “instruir” a los jóvenes para ser mano de obra barata en el mercado laboral sobre todo de la industria y el comercio, el famoso polimodal. Es decir sin un oficio, sin formación específica y sin una sólida formación en valores. Dicho de otro modo, de la misma manera que “preparar para la vida” debía entenderse cómo preparar para el consumo y  “descentralización” significaba, háganse cargo con lo que tengan y como puedan.

    LA DECADENCIA
    Hablando de los retrocesos educativos varios pedagogos merecerían un párrafo. Como Juan Carlos Tedesco, María Inés Abrile de Volmer, Tenti Fanfani, entre otros.
    Pero, fue Domingo De Cara, quien “trajo“ la L.F.E a Mendoza, como prueba piloto, fracasó y luego, el funcionario, se fue con un cargo, “premiado” al Consejo Federal de Educación, órgano donde se deciden gran parte de las políticas educativas nacionales. Y otro político de la época, Daniel Filmus, quien fue secretario de educación del intendente Carlos Grosso en la ciudad de Bs.As. Fue también, asesor  de la L.F.E durante Menem, con el fracaso apuntado. Luego, secretario de educación de Aníbal Ibarra en Bs.As. donde “curiosamente” no se llevo a la práctica la L.F.E. Autor de la célebre frase:  “a la escuela se viene a aprender, no a comer” (La Nación, 2/7/02) y finalmente Ministro de Educación  e impulsor de la Ley Nacional de Educación en 2006 del actual gobierno. La sancionó y se fue. Si, efectivamente, a partir de 2007 tomo un  cargo de senador nacional.

    LA ACTUALIDAD
    Pero cómo estamos hoy. Uno de los objetivos de la nueva legislación es la obligatoriedad de la escuela secundaria. Y para ello hay que reconocer que el estado les brinda a los jóvenes varias posibilidades a través de los  C.E.N.S, Plan Fines, Igualdad de Oportunidades, por ejemplo; es decir, hay esfuerzos por incluir por parte del gobierno. Pero, ¿Qué valor tiene el título en la sociedad? ¿Cómo salen preparados los jóvenes de la escuela?. Mientras los docentes van por un camino, mostrando o intentando demostrar que en la vida todo se debe conseguir con dedicación, perseverancia y esfuerzo, por otro lado el sistema político-escolar “baja” resoluciones y circulares sobre el sistema de evaluación, los reajustes permanentes sobre la planificación de contenidos, los regímenes de convivencia y el uso casi imprescindible de las nuevas tecnologías, fortaleciendo la idea que con el facilismo y la especulación también se puede. Es decir, otro camino menos comprometido. Los jóvenes manifiestan desinterés y apatía, pero poseen la sensibilidad suficiente, para percibir las contradicciones del sistema y las hacen notar, a través de sus exigencias. Conductas avaladas por algunos padres que hacen causa común con los jóvenes para que los docentes los aprueben como sea posible, sin escatimar el uso de la fuerza de ser necesario.
    Por otro lado, cabe mencionar el sometimiento burocrático a muchos docentes de la escuela primaria. La justificación es que no hay personal para realizar tareas administrativas. En este nivel es permanente la solicitud cotidiana desde la superioridad de informes, carpetas, planificación periódica y diagnóstica, proyectos trasversales, de secuencia didácticas, seguimientos, registros, legajos, registro de quienes cobran los planes sociales, inscripciones de alumnos, recepción de la Libreta de pagos de la asignación universal, libro 7/5, historial, etc, etc, etc. Además de asignarles tareas impropias del rol como la de ocuparse de los abonos, merienda, almuerzos y cuanta situaciones se presentan en las instituciones. Cuasi un asistente social. Entonces el docente pasa a ser solo un servidor público a la causa  de un sistema escolar que quiere promocionar a los jóvenes como sea posible. Nos preguntamos: ¿Qué tiempo real dedica, cómo y en qué condiciones se enseña?
    Aquí surge otro problema. La capacitación docente en servicio. Este item también esta descuidado, por no decir abandonado por la D.G.E. Son escasos los cursos de actualización sobre los problemas reales de la escuela, la convivencia colaborativa, los nuevos modelos de enseñanza y la generación de ámbitos donde el docente pueda aportar realmente a la solución integral.

    En las jornadas institucionales programadas solo se puede aportar para mejorar los propios resultados de cada centro escolar, las demás propuestas y comentarios no se tienen en cuenta. Todo parcelado y desvinculado del sistema educativo en su conjunto, no hay  espacios para la crítica y los aportes.

    LA CALIDAD
    Y aquí brota otro inconveniente: la calidad de la educación. Cuánto se habla de ello. Y cuanto se engaña. En principio hay consenso en estudios más serios que vinculan la medición de la calidad a por lo menos 70 items, donde tienen que ver las condiciones de los alumnos, docentes, padres, sistema educativo, tipos de escuelas, etc. No obstante existen por lo menos 3 criterios sobre el abordaje de la calidad educativa:

    A- Comparativo con la mejor escuela. Un “ranking” entre las escuelas. El ejemplo son las pruebas estandarizadas que miden conocimientos en matemáticas, lengua, naturales, etc.
    B- Cumplir con  los objetivos propios. Elaborar un proyecto educativo institucional objetivo, equilibrado y transformador (P.E.I). Ejecutar lo que se promete. Son con respecto a la propia institución. En la práctica real es lo que se puede lograr. Por ejemplo, para una escuela de reciente inauguración con poblaciones escolares sumamente heterogéneas pueden proponerse objetivos que tienen que ver más con incorporar hábitos de estudio y conducta. Mejorar la convivencia puede ser un objetivo a cumplir y un avance progresivo, constituyendo un indicador fuerte de calidad.
    C- Crear valor. Es una medición que hace una comunidad educativa acotada. Es decir un balance entre lo que recibe y los resultados. Se halla un costo para acceder a ese servicio y es el caso más acabado a través de la educación privada, aunque hay escuelas de gestión pública que utilizan este criterio.

    Estos 3 modelos en la práctica están mezclados. Es decir fluctúan entre un ideal  y el cumplimiento de lo que se promete. Prestarle demasiada atención o escandalizarse por el informe P.I.S.A que coloca a la Argentina en el puesto 58 es casi grotesco. No hace falta que nos digan desde afuera lo que sabemos desde adentro.

    LAS CONDICIONES DE TRABAJO y EL SUELDO DOCENTE.

    Es difícil precisar cuándo y cómo comenzó el deterioro de la actividad docente. Y cuanto tiene que ver esto con la educación que tenemos hoy.
    “Los docentes, por la situación actual, sienten incertidumbre alrededor del empleo, agotamiento marcado por la retribución económica, el desprestigio social y la falta de espacios de autonomía que lo llevan a una carga emocional muy importante, dificultándole la tarea, provocandole incapacidad académica, rutina y conformismo, siendo éstos sólo síntomas de un malestar más profesional y estructural”; informe publicado en la ¡¡Página oficial del Estado Argentino!!. Si este es parte del diagnóstico, si la situación de los docentes es conocida por los gobiernos, la pregunta es: qué hacen para revertirlo y solucionarlo.
    Agrega el pensador Díaz Barriga, “… hoy hemos llegado a la “cosificación” de la profesión. Si bien se la considera como un servicio insalvable para la sociedad, a su vez se la percibe como despreciable y avergonzante, quedando marcada, la tarea docente, por una tremenda soledad donde se mueven múltiples emociones que no pueden ser elaboradas psíquicamente, llevando al docente a un gran esfuerzo físico, pedagógico y, sobre todo, emocional”.
    Poco por agregar a lo que venimos sosteniendo. Las licencias por stress, las enfermedades psicosomáticas están a la orden del día y son causas permanentes del estado de desprotección a la que se ve sometido el docente.

    LA ESPERANZA
    Sería errática e injusta esta reflexión si no se mencionará a directivos, docentes, administrativos, comunidades educativas que se prodigan incansablemente por lograr la excelencia donde les toca actuar. Recorriendo la provincia, son decenas de escuelas que a pesar de los problemas que debemos enfrentar logran encolumnarse a través de un Proyecto Educativo de Centro con resultados óptimos para su población. Por casos, tenemos ejemplos en escuelas de Tunuyán, San Martín, Guaymallén, Lavalle, y otras tantas. ( No doy direcciones, para evitar a los directivos malos momentos; ya que que en lugar de imitar los buenos resultados, los los persiguen; pero los funcionarios las conocen). Volviendo.

    Allí, se trabaja con proyectos integradores, se generan condiciones de trabajo saludables, hay una verdadera promoción de valores y saberes cognitivos, y procedimentales de calidad.

    EL CURRICULUM
    Con respecto al curriculum, continúa divorciado de la realidad.
    Sabido es que hay un curriculum prescripto, el que se elabora y proviene de “los especialistas” y técnicos de la educación que les “consultan” a algunos docentes. El otro curriculum es el que efectivamente circula en las instituciones educativas, llamado “oculto” o real, tomado como la serie de experiencias concretas que se producen cotidianamente en la escuela. Esta gestión creo uno nuevo. El curriculum subordinado a la ineludible aprobación y permanencia en la escuela del alumno a como de lugar. Los docentes lo afirman: “cada vez damos menos contenidos”.
    El verdadero problema es la degradación y la fragmentación de la educación a contrapelo de enfoques holísticos, socio-críticos, inclusivos, ecopedagógicos e integrados a un proyecto transformador.

    CONCLUSIONES

    La educación democrática se edifica desde la escuela pública estatal. Desde allí se funda un proyecto de país que contenga a todos los habitantes. Los votantes presuponen, a veces con demasiada ingenuidad, que los que se postulan buscaran mejorarles la vida.
    Las mayorías populares delegan en los gobernantes, la orientación y toma de decisiones de la sociedad en un momento histórico. Y orientar es generar condiciones para el ejercicio pleno de la ciudadanía, de la participación, del protagonismo y de una retribución justa por esa tarea.
    Estos 30 años en educación,considerando también el plano político nos deja como uno de los “beneficios” la posibilidad de la libertad de expresión.
    Ahora bien. Es tan libre la libertad que promueve la aplicación de la actual ley, que muchos niños, familias, docentes, directivos, escuelas, están a la deriva. Este sistema lejos de lograr la declamada  igualdad social, profundiza las desigualdades de origen, a través de la ya puntualizada propuesta de la tecnocracia autoritaria, el facilismo, la unicidad cultural  y la constante improvisación.

    Lic. Rubén Carlos Esper Ader – revistalavena@gmail.com
    Publicado en revista La Vena N° 58 – año 2013

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