Debates


17 marzo, 2019

Mendotran: Ganaron unos pocos, perdimos miles.




           

      Por Federico Berná Vaccarino



    Al observar los problemas que presenta el Área Metropolitana en Mendoza, se hacía necesario aprovechar la oportunidad que nos daba la nueva licitación del transporte público urbano, para apuntar a mayor sustentabilidad, a reducir el uso del automóvil, mejorar los indicadores de contaminación, reducir la isla de calor, disminuir los accidentes mejorando integralmente la seguridad vial, e incluso mejorar el creciente estrés que padecen las sociedades posmodernas.

    Claramente había que hacer algo, el anterior sistema no podía seguir tal cual. Pero hasta el momento, poco ha contribuido el MendoTran a aprovechar las oportunidades a que nos desafiaba la nueva licitación. Los principales protagonistas, los ciudadanos de a pie (incluye a los choferes), que son los que sostienen el sistema de transporte con el pago de su boleto, no observan que las nuevas medidas en materia de movilidad estén a la altura de lo que merecen como usuarios y ciudadanos.

    Nuevamente, el pueblo mendocino pareciera ser víctima del destrato y la improvisación por parte del gobierno y los empresarios, que es otra más de las facetas del ajuste permanente que recae hace algunos años sobre las mayorías populares de nuestro país.

    El negocio millonario del transporte público en Mendoza está manejado hace al menos tres décadas por los mismos apellidos. El nuevo sistema debería haber evitado el control oligopólico (ocho oferentes en el Mendotran) y monopólico (una sola alternativa para cada recorrido) sobre el servicio.

    Licitación 2005 Licitación 2018
    Grupo 1: Aut. El Trapiche SRL Grupo 100: Sociedad de Transporte Mendoza
    Grupo 2: Empresa Maipú SRL Grupo 200: Empresa Maipú SRL
    Grupo 3: Aut. Pte. Alvear SA, Aut. Los Andes SA y Tr. Gral. Roca SRL – UTE Grupo 300: Aut. Los Andes SA y El Cacique SA – UTE
    Grupo 4: Aut. Los Andes SA y Aut. El Trapiche SRL – UTE Grupo 400: Aut. Pte. Alvear SA y Aut. El Trapiche SRL – UTE
    Grupo 5: Trans. General Roca SRL Grupo 500: Trans. General Roca SRL
    Grupo 6: Trans. El Plumerillo SA Grupo 600: Trans. El Plumerillo SA
    Grupo 7: El Cacique SA Grupo 700: Aut. El Trapiche SRL y Trans. Gral. Bartolomé Mitre SRL – UTE
    Grupo 8: El Cacique SA Grupo 800: Empresa Maipú SRL
    Grupo 9: El Cacique SA Grupo 900: El Cacique SA
    Grupo 10: Empresa Maipú SRL
    Grupos 11 y 12: E.P.T.M.

     

    Respecto a la licitación anterior, ninguna empresa dejó de operar en el nuevo sistema y solo se sumó Bartolomé Mitre como parte de la UTE del grupo 700. En el mejor de los casos, se podría pensar que hubo una reducción de la presencia de El Cacique, pero esto no es así. Anteriormente manejaba los grupos 7 (Las Heras, Dorrego, Bº La Gloria), 8 (Guaymallén) y 9 (Maipú), mientras que hoy lo hace en el Grupo 900 (Maipú norte) y 300 (Las Heras oeste). Pero resulta que el grupo 900 tiene recorridos que en ningún trayecto abarcan zonas de Maipú, como el 913-914-915, por nombrar solo algunos de los que recorren grandes extensiones de Guaymallén y Godoy Cruz. En el caso del grupo 300, hay recorridos como el 370-371-372 que en ningún momento se acercan a Las Heras y abarcan grandes extensiones de Godoy Cruz y algunas zonas de Ciudad, Maipú y Luján. Cabe recordar que El Cacique es de los mismos dueños de El Plumerillo.

    Lo que acabo de describir –podría extenderme con decenas de ejemplos más- demuestra, como mínimo, la improvisación del armado de los grupos y recorridos, aunque puede ser otra prueba más de que la nueva licitación fue pensada según los intereses de los empresarios del rubro y no desde los derechos del usuario.

    Son incontables las quejas y reclamos de los usuarios (y choferes), incluyendo las masivas movilizaciones en el centro y diversas manifestaciones en los departamentos, invisibilizadas por los grandes medios de comunicación. Indudablemente la nueva traza de los trayectos de los ómnibus perjudicó a la gran mayoría de los que usan este medio de movilidad. Esto nos lleva a preguntarnos si era necesario sacar los recorridos claves que existían anteriormente, y más aún: ¿Estaba preparada Mendoza para pasar de un sistema radial a uno semitroncal? Claramente no, y menos de esta manera.

    Creo conveniente parar aquí para recordarle a los funcionarios que vivimos en un país donde aumenta cada vez más la precarización laboral, el desempleo, la pobreza y la inseguridad –entre muchas más variables de impacto social negativo-. Piensen en una persona que tiene que trabajar doce horas diarias (como muchos docentes), calcular más de dos horas de anticipación para llegar a su trabajo después de tomarse dos micros que tuvo que esperar por largo rato, viajando incómoda y haciendo un trasbordo que ni siquiera era en la misma parada. Piensen en los trabajadores con horario de comercio, ¿no es acaso justo quejarse por tener que hacer ocho viajes en un día solo para poder trabajar?

    El contexto económico-social poco favorable, exigía un nivel de responsabilidad y sensibilidad mayor en los eslabones fuertes de esta cadena. Hacerle perder a la gente tiempo de descanso para estar más tiempo en las paradas y en los micros, solo generará más trastornos en la ciudad, ya que claramente se afecta la calidad de vida de las personas.

    A la incomodidad del sistema de trasbordo, con el cansancio y la inseguridad que ello acarrea, sumemos el aumento del boleto. Un 63%, nocaut de un solo golpe, que hace que para muchos sea inalcanzable poder trasladarse en transporte público. Pensando en las paritarias que viene sufriendo la clase trabajadora en Argentina, el aumento “justo” debería haber sido de un 15% y de manera escalonada.

    Si pensamos en sustentabilidad, se supone que es apostando a un sistema tan cómodo que sea elegido en primer término antes del uso del auto particular. Se dice que un país desarrollado no es aquel que más autos vende, sino el que logra que los propietarios de autos usen el transporte público. Lograron lo contrario. Sacaron micros del centro, que es donde se produce el mayor caos vehicular. ¿No sería lógico que para reducir la presencia de autos en el centro los habitantes del Gran Mendoza contáramos con micros directos desde cada barrio? El problema es el exceso de vehículos particulares, el problema es que seguimos pensando en ciudades para los autos y no para la gente.

    Al sistema radial centro-periferia, se le podrían haber sumado los recorridos interdepartamentales (sin pasar por el centro), los intradepartamentales (sin salir del departamento), y corrigiendo o extendiendo algunos de los ya existentes se evitaba el caos y la incertidumbre que comenzó el 2 de enero y aún continúa.

    Lo privados crecen y el Estado retrocede: la empresa provincial STM -otrora la EPTM, “El Trole”- perdió presencia en zonas de Villa Nueva, Dorrego, Ciudad y Godoy Cruz, a manos de las empresas prestatarias que siguen ganando terreno y se quedaron con los recorridos de esas zonas. Y es más, gran cantidad de los micros que actualmente utiliza la STM, son alquilados a las mismas empresas privadas que operan en el sistema.

    También nos desayunamos los mendocinos apenas comenzado el año, que la Empresa El Cacique compró 130 micros -por 700 millones de pesos que le aportamos principalmente los usuarios del transporte público-, pero no para ser utilizados en Mendoza, sino en Rosario, desembarcando en la nueva licitación de aquella ciudad. Otro destrato más que se suma a la quita de subsidios del Gobierno Nacional para el transporte del interior del país (lo que no pudo ocultar Cornejo haciéndonos pagar el aumento) y los incumplimientos de los pliegos desde el primer día de la adjudicación.

    Se suponía que las empresas debían colocar la señalética nueva, que debían informar en tiempo y forma a los usuarios, en soporte papel y online, que debían tener las unidades listas para circular, pero nada de eso ocurrió. Muchos de los sitios web de las empresas aún no están actualizados y algunas ni siquiera tienen página. La aplicación oficial y google maps contienen innumerable cantidad de errores y omisiones que muchas veces no coinciden siquiera con el detalle de los recorridos que figuran en el sitio del MendoTran; tampoco estaba lista la cartelería. El gobierno intentó calmar la bronca social con puestos de información, atención especial para personas con discapacidad y adultos mayores, georreferenciación de escuelas y asesores en algunas paradas.

    Pero el caos ya estaba hecho. Las empresas incumplieron desde el primer día, y el gobierno improvisó una semana de viajes “gratis”, que en realidad serán pagados por la provincia, es decir, por todos los mendocinos. Las multas aplicadas tardíamente por el precario EMOP son insignificantes, por lo que el gobierno debería dar marcha atrás con el pago de esa primera semana (que la absorban los empresarios), y aumentar los controles y las exigencias.

    Volviendo a la señalética, la respuesta de Natalio Mema ante un canal de TV local fue: No se podía colocar la señalética porque estaba vigente la licitación del sistema anterior. Los micros han estado circulando fuera de licitación por casi cuatro años, pero “no podían” cambiar los carteles de las paradas. Si hubiesen pensado en el usuario, deberían haber hecho esto con al menos un mes de anticipación, ya que sacar la cartelería de un sistema que la gente conoce hace diez años no hubiera generado caos y sí hubiera permitido irse familiarizando con el nuevo sistema.

    La licitación se produjo a mediados del año pasado. Las empresas tuvieron tiempo para preparar los micros (cartelería frontal y dorsal, pintura), para ordenarse y capacitar a los choferes e inspectores, para actualizar sus sitios web, para comenzar a informar a la población. ¿Habrá una especie de ítem aula para los empresarios? Como dijo Federico Mare (en “MendoTran: ajuste, tecnocracia y oligopolio”, una nota altamente recomendable publicada en ‘La 5ta Pata’), lo que es seguro es que el gradualismo que no se tuvo en la suba del boleto y en los cambios que afectan a lxs usuarixs (nuevos recorridos, nueva numeración, etc.), sí se lo tiene en las metas de cumplimiento oportunamente fijadas a las empresas sobre frecuencias, cartelería, color de los ómnibus y otros puntos. La transición ha sido todo, menos pareja: inflexibilidad arrogante con la gente, lenidad pusilánime con las corporaciones.

    Es cierto que no veníamos de un sistema perfecto, pero créannos señores funcionarios y señores empresarios: este maltrato no teníamos por qué soportarlo. Las políticas públicas deben formularse siempre desde la más amplia y real participación de los afectados, máxime si se trata de algo con tanto impacto como el transporte público. Habiendo pasado todo lo que vimos (y vivimos) en este primer mes, el Poder Legislativo de la provincia debería solicitar un pedido de informe a funcionarios y empresarios por el malestar y perjuicio que generó la nueva licitación en miles de ciudadanos.

    Si queremos crecer como sociedad, deberemos pensar las políticas públicas de manera integral y en función de las mayorías. El negocio no puede estar por encima del servicio y la sustentabilidad. Muchas ciudades han mejorado sus sistemas de transporte haciéndolos gratuitos y de total prestación estatal.

    Para avanzar en ese sentido, nos debemos un debate más profundo que el circo de una audiencia pública no vinculante.

    *Federico A. Berná Vaccarino es Licenciado en Trabajo Social.

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