Debates

Salud Integral


28 febrero, 2019

Nuevos hábitos de alimentación en la Era Detox




           

      Por Anabel Ocáterli



    Los seres humanos estamos en constante evolución. Aunque los grandes consumidores de noticias puedan pensar que el mundo está perdido, habemos quienes confiamos en el avance constante de los seres humanos y, por lo tanto, de la humanidad toda.

    Los hábitos alimentarios que cambian paulatinamente, tienen que ver también con esta evolución.

    Hoy encontramos quienes adhieren a las costumbres veganas, al naturismo, al crudivorismo, a la macrobiótica, al consumo sin gluten o sin harinas blancas, todas nuevas formas de comer que son tendencia -sobre todo- en las nuevas generaciones.

    Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique en español, bautizó como Era Detox al movimiento de este nuevo tiempo. Ciertos grupos sociales en gran parte del mundo han comenzado a cultivar hábitos de desintoxicación en diferentes ámbitos de la vida, uno de ellos es la alimentación.

    Un amigo homeópata me contaba que en poco tiempo había conocido a muchos niños y niñas con gustos vegetarianos innatos. Incluso hijos de padres omnívoros que rechazan, sobre todo, las carnes rojas. En esta misma línea, mi amigo y algunos de sus colegas, advierten sobre la intolerancia o alergia a la leche, característica en niños y niñas menores de dos años. Ellos relacionan la abundante mucosidad (“siempre los niños fueron mocosos”, me dijo un pediatra tradicional, en defensa del “saludable” líquido blanco) y constantes problemas intestinales (empachos, diría mi madre) con el excesivo consumo de lácteos en menores de tres años. Los profesionales de la salud cercanos al naturismo desaconsejan totalmente la tan de moda leche deslactosada y proponen, en cambio, las leches vegetales, de almendra, avena, quinoa u otras.

    Más allá de la adhesión o incomodidad que genere esta información en cada uno, es incontenible la toma de conciencia general sobre la toxicidad de efecto acumulado que provocan ciertos conservantes y aditivos que contienen muchos alimentos industrializados de consumo masivo. Ni qué hablar del terror que ha generado el permiso que tienen las industrias de utilizar radiación para mejorar la conservación de alimentos, vigente desde hace poco en la normativa argentina.

    Otro gran tema es el efecto adverso que pueden generar los agroquímicos que pueden contener la mayoría de las frutas y hortalizas que ingerimos. En la medida que más personas toman conciencia de los efectos reales de los medicamentos homeopáticos, con resultados por el efecto acumulado, mayor también es el temor por el efecto acumulado que pequeñas dosis de agrotóxicos pueden generar en el organismo, a largo plazo.

    Ante esta avalancha de información, que hoy llega a más personas en el mundo gracias a la apertura que brinda internet, habrá quien piense  “ya no se sé qué comer” y habrá quien pueda decirle que sí sabe porque ya cambió su forma de alimentarse y alimentar a su familia.

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