Noticiario


26 junio, 2019

OTRO MUNDO ES POSIBLE




           

      Por Juan Del Olmo



    Libro: Otro Mundo es posible

    El título viene a cuento, porque se cumple el aniversario de la publicación, de este libro, hace ya 12 años. Y vale la pena reflexionar sobre la vigencia de su contenido. El autor sostenía:Nuestro país tiene en su interior situaciones abusivas de inequidad social. Problemáticas fundamentales, sin resolver, que no hallarán solución por las mismas vías transitadas. Hay que recuperar valores de solidaridad, sentido comunitario de la vida y mejorar nuestra relación con el medio ambiente”. Y dentro de las propuestas, tomo algunas de ellas, que le dan sentido a la obra.

    Salidas hay; tenemos que cambiar hábitos de conducta individual y social. A continuación algunos aportes de este ensayo.

    OTRO MUNDO ES POSIBLE: puentes a transitar

    Medio Ambiente

    Tenemos que amigarnos con el medio ambiente. El libro alertaba, sobre lo que hoy preocupa en lo que hace al cambio climático; sino veamos lo que sostiene: https://es.euronews.com/2018/10/08/urge-limitar-el-calentamiento-global-a,” El cambio climático amenaza con causar daños irreversibles. Pérdida de hábitats naturales y especies, disminución de los casquetes polares o aumento del nivel del mar. El Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático ha publicado un estudio que avisa de que se debe limitar el calentamiento del planeta a 1,5ºC para evitar olas de calor extremas, lluvias torrenciales o la desaparición de los arrecifes de coral.

    Hay un fuerte debate en Mendoza sobre la contaminación ambiental. Entre la diversidad de problemas ambientales, el fracking y la minería están en primera fila. La ley 7722, plantea la prohibición del uso de sustancias tóxicas en la explotación de la minería a cielo abierto.

    Otros temas – no menos importantes – que cruzan esta realidad son: el apoderamiento de la tierra por parte de de voraces grupos económicos inmobiliarios, el crecimiento habitacional de Mendoza hacia el oeste sin control; los reclamos de tierras de los grupos aborígenes y en el medio, el agua pura, como escaso recurso natural y social.   

    Intelectuales comprometidos

    Son actores sociales imprescindibles para comprender la sociedad en que vivimos. Una buena pregunta es: qué significa ser intelectual hoy en Nuestra América. Necesitamos personas que hablen claro. Qué expliquen cabalmente porqué elegimos ser un país dependiente ( préstamos al FMI), cuando tenemos todas las posibilidades confiar en nuestras posibilidades; ser mejores y progresar.

    Intelectual es ese ser pensante, vinculante de conceptos. Un mediador de realidades simbólicas. Signado por su mayor dedicación  a encontrar explicaciones a los fenómenos abstractos. Analistas e investigadores de las causas y efectos de los fenómenos sociales.

    Sin pretender realizar un tratado epistemológico del término intelectual citaremos a modo de ejemplo algunos autores que desarrollaron enormes trabajos, para comprender mejor nuestras realidades. Sobran pensadores en el Abya Yala; uno de ellos es Arturo Roig, https://www.ensayistas.org/filosofos/argentina/roig/teoria/indice.htm.

    Otro exponente es el mendocino, Enrique Dussel y su “Filosofía de la liberación”,http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/otros/20120227024607/filosofia.pdf y uno más, las reflexiones de  Rodolfo Kusch, https://ces.uc.pt/pt/agenda-noticias/agenda-de-eventos/2013/el pensamiento, latinoamericano, en la mayor dimensión.

    Los Pueblos Originarios

    Los pueblos originarios nos dan una visión alternativa, viva y  auténtica  de convivencia. Familia, grupo humano y tierra, se identifican como un solo cuerpo y generan el concepto de bien común. Los derechos humanos inalienables que están presentes en los aborígenes: la tierra como prioridad comunitaria, ser libre y respetar la libertad de los demás, en un eterno equilibrio hasta su muerte, la dignidad,el respeto, la historia ancestral, la reparación histórica, la solidaridad y la autodeterminación como seres humanos.

    La Solidaridad, uno de los pilares culturales de la cosmovisión aborigen, se evidencia también en los pobres estructurales y la clase media empobrecida, que en Argentina fueron puestos en situación de carencias límites, debiendo acudir a tal valor humano como “estrategia de supervivencia”. Así nació el trueque, la Economía Solidaria, la red de micro emprendimientos y comedores comunitarios.

    “…No somos dueños de la tierra, ella lo es de nosotros…,” dicen nuestros aborígenes.

    “…La tierra es para quien la trabaja…”, dicen nuestros campesinos.

    La identidad fue descripta como un instrumento de lucha cultural, para evitar la marginación, tomando como eje fundamental a la Educación, donde se propuso incluir en las Escuelas, la historia que no pudieron escribir las poblaciones originarias masacradas, pero que se transmitieron oralmente a sus descendientes, como así también, enseñar las diferencias como riqueza cultural y no como ocasión para jerarquizar la realidad sociocultural. “…la identidad es lo que caracteriza a un pueblo…”, “…es nuestra identidad que debe ser respetada y valorada…”.-

    El Sentido comunitario de la vida, es otro de los pilares de la concepción originaria, la vida humana tiene su sentido en cuanto ella se desarrolle colectivamente. La persona y lo individual son respetados, pero adquieren su plenitud en tanto pueden compartirse con su comunidad. Como son un todo con la naturaleza y el universo, son un todo con sus hermanos. Existe una correspondencia entre la tierra y la familia: así como el hombre pertenece a la tierra, también pertenece a una comunidad.

    En la cosmovisión de los pueblos originarios latinoamericanos, siempre están presentes cinco ideas centrales: totalidad, energía (newen), comunión, sacralidad y sentido comunitario de la vida.

    Hacia una nueva Educación

    Por el nuevo tiempo que vivimos, concientizar, a través de la educación resulta indispensable. Hablamos de diversidad e inclusión pero las políticas educativas apuntan para otro lado. La educación que se implementa, es uniforme, horizontal y excluyente. Es necesario cambiar los planes educativos porque lo que trasmite la escuela hoy no le sirve al estudiante ni al docente. Al estudiante porque esta desmotivado, falto de interés y los contenidos no tienen significación lógica, ni psicológica. Se siguen presentando los contenidos en forma desintegrada, cuando debe ocurrir exactamente a la inversa. Es decir presentarlo holístico, globalizado, integrado y darle significación. Por ejemplo, el programa de estudios de 1° en historia comienza en la edad antigua y geografía, desarrolla América y Argentina. Este planteo curricular  disocia la posibilidad de compresión, el joven no le encuentra sentido y termina odiando la historia y al docente porque no establece relaciones significativas y se frustra. El valor del conocimiento escolar va perdiendo terreno frente al auge de los medios de comunicación masivos, que muchos de ellos, estupidizan a los jóvenes y adultos, promoviendo bienes materiales que se pueden obtener inmediatamente y además, sin esfuerzo.

    La paradoja que fortalece este argumento, es que el buen estudiante, el que más sabe, es ridiculizado por sus compañeros. Esta falta de respuesta también desmotiva al docente que se remite a enseñar y cumplir; ello se torna rutinario, no incentiva al alumno, esta situación repite el círculo vicioso indefinidamente por ello  hay que reformular la escuela.

    ¿Quién se ocupa de los factores emocionales y creativos, que fluyen en estudiantes y docentes?

    Un nuevo paradigma educativo asoma y es la Ecopedagogía.

    http://lavena.com.ar/que-es-la-ecopedagogia/

    La vejez como castigo

    Los pueblos originarios veneran a sus ancianos. Son la fuente de la sabiduría.

    En nuestra sociedad qué hacemos con los viejos, cuando la edad tiene fecha de vencimiento.

    Los geriátricos están saturados. Pero lo más significativo es que muchos llegan – llegaremos a la vejez – muy destruidos mental y emocionalmente. En esto también hay que cambiar. Aprovechar la experiencia para Vivir Bien. Hay que frenar el vértigo con que se vive y escucharnos más. Para los problemas de convivencia se requieren métodos de amor y armonía, como la tolerancia, el diálogo, la mediación y los acuerdos.

    La espiritualidad

    No podemos negar la dimensión espiritual de los seres humanos. Se expresan en cada cultura en forma diversa.Toda persona tienen derecho a profesar su culto y ser respetada por ella

    La búsqueda de nuestra esencia esta en nuestro interior; luego surgen los proyectos colectivos de liberación.

    Datos del autor

    Rubén Esper Ader es Licenciado en Ciencias de la Educación, de profesión docente.

    El libro es producto de experiencias realizadas en comunidades argentinas y latinoamericanas. Es producto de una militancia social con sentido nacional, popular y latinoamericano. Asimismo es fruto de 5 participaciones en el Foro Social Mundial: 2002, 2003, 2005 y 2009 en Brasil y Venezuela 2006. También en la conformación de 4 foro sociales en  Mendoza, realizados entre los años 2003 al 2007

    Fue presentado en la Ferias del libro de  Mendoza, Argentina, años 2007 y 2008.Feria del libro de Buenos Aires en 2009. Igualmente fue presentado en las direcciones de cultura de los departamentos de Guaymallén y Malargüe. Asimismo tuvo cerca de 25 presentaciones en centros culturales, barrios y uniones vecinales.

    El texto esta a punto de agotarse su primera edición.

    Resumen del libro

    Como lo dice el autor: Nuestro país tiene en su interior situaciones abusivas de inequidad social. Problemáticas fundamentales, sin resolver, que no hallarán solución por las mismas vías  ya transitadas. Hay que recuperar valores de solidaridad, sentido comunitario de la vida y mejorar nuestra relación con el medio ambiente.

    “Otro mundo es posible brinda una propuesta alternativa en el camino de la vida que venimos transitando.

    Este libro es una sucesión de relatos sobre reflexiones propias y ajenas; de  observación de hechos sociales, pero sobre todo, de  transmisión de  vivencias adquiridas en sucesivos viajes y  de experiencias en comunidades.

    Estos valores los poseen las personas protagonistas de los  cambios necesarios para reconstituir el dañado tejido social: trabajadorxs, pueblos originarios, campesinxs, intelectuales comprometidos y militantes sociales. Ellxs son quienes, históricamente, vienen dando la batalla cultural para que no se extingan nuestras raíces, nuestra cultura y nuestra palabra.”

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