PERIODISTAS

El 7 de junio es una buena ocasión para plantearse más preguntas que a realizar precisiones terminológicas. ¿Dónde está ubicado el periodismo hoy?

Uno de los primeros interrogantes que surgen desde siempre, es si el periodismo es profesión u oficio. Si uno observa con atención, se encuentran periodistas egresados de las facultades e institutos, en una suerte de formación profesional, lo cual en sí misma, la formación, no determina un buen o mal periodista. No habría una valoración en función de su formación académica.

Mientras que por otro lado hay periodistas de oficio que no pasaron por las casas de altos estudios y sin embargo fueron forjando una carrera que les permite no solo vivir de su trabajo, sino trascender en la consideración pública. Ser creíbles. ¿Es esta la condición principal de ser un buen periodista?

El reciente fallecido periodista Mauro Viale, en un alarde de sinceridad, fue terminante:” Que me vienen a hablar a mí, que he estado en todas las empresas periodísticas del país. El dueño del medio impone lo que hay que decir. Y le dice al periodista:-¡Esto no va! Y se acabó, ¡No va!. La libertad de informar es del dueño, no del periodista, ni hay libertad de información del oyente o lector”.

Un periodista es un comunicador, más no todo comunicador es periodista.Y este planteo es un disparador.

        Fotógrafos en plena tarea

MARIANO MORENO

Cuando hablamos del día del periodista, tenemos que mencionar al gran Mariano Moreno (1778-1811). Al prócer que le toco vivir una época fundante de la Argentina. Se comprometió a romper las cadenas opresivas del imperio español; en el ejercicio del primer gobierno patrio y a través del periódico la Gaceta de Buenos Aires, la cual fundó el 7 de junio de 1810. Desde allí, agita la fuerza del cambio. De la pluma de Moreno, el periodismo en Argentina nació revolucionario, irreverente al poder y como servicio público de información.

Hablemos de la actualidad

Habría varios aspectos a considerar. La  comunicación como el objeto mismo del quehacer, continuando  el sentido de la “profesión u oficio”. Por otro lado, el rol del periodista. Y luego, las empresas  periodísticas, los medios o  formatos de comunicación, a través de los cuales se desarrolla la actividad.

Cuando se acerca la fecha del 7 de junio, muchos periodistas, están más pendientes de las convocatorias oficiales, es decir de los “festejos” organizados por el gobierno de turno, municipios etc, y no están pensando otras opciones.

Por ejemplo, juntadas con ideas más autogestivas, con recursos económicos propios, aunque sean escasos, pero más auténticos. Donde podamos compartir la tan mentada libertad de expresión y generando espacios genuinos de debates para obtener perspectivas más concretas en el ejercicio de la vocación. Un sentido más colectivo de la actividad.

Sin embargo, también observo muchos “espacios de  búsqueda de seguridad”. Obedecen a pequeños grupos de 5 o 6 personas que, en su mayoría son egresados de las facultades, buscando fortalecer su actividad a través del mantenimiento de esos vínculos primarios. Allí en esa intimidad, se encuentran seguridad y libertad, frente a un contexto comunicacional que se presenta inestable laboralmente, con medios de comunicación hiperconcentrados y totalmente manipuladores de la información.

Allí se habla de frustraciones, de lo mal que se paga, de la falta de oportunidades, de cómo la función periodística específica se va desdibujando. También surgen nuevos proyectos. Cómo el rol se va transformando de la mano de las nuevas tecnologías. Cómo la imagen le gana espacio a la palabra en la consideración pública.

Preocupa que muchos entiendan el rol, asumiendo sumisamente, papeles de animadores, lectores y repetidores de “noticias“, procurando no lesionar en lo más mínimo la línea editorial del dueño, ni a los anunciantes.

Muchos periodistas, se acostumbraron a repetir discursos de otros, y además toman posiciones políticas partidarias, engañando al público, mostrándose como objetivos y no lo son.

Periodismo y opinión pública

Otra de las cuestiones a dilucidar.¿ Para quién ejerzo el rol periodístico ?. ¿Para un grupo objetivo que me sigue? ¿Busco generar espacios de debate y por tanto, trato temas discordantes y complejos?. ¿Importa la verdad de la noticia o el número de personas que creen en mi relato? ¿Me interesa realmente la verdad de la noticia o solamente informar un suceso?

Con referencia a esto sostiene el periodista Ignacio Ramonet:” El sistema mediático, puede muchas veces imponer una verdad mediática. La verdad mediática dice que cuando todos los medios  de información dicen que algo (un hecho concreto) es verdad, esta premisa se impone  aunque la noticia sea falsa”. Conclusión, la opinión pública es la opinión de los medios.

Esta situación se da con demasiada frecuencia. Lo comprobamos todos los días. Se me ocurre el ejemplo del caso de la muerte de Alberto Nisman acontecida en 2015. Para los televidentes y lectores de Clarín, Nación y TN, lo asesinaron. Para los lectores de Página 12 y C5N, fue un suicidio inducido.

Periodismo comunitario

Los medios de comunicación comunitarios son una parte muy importante en la trama de la comunicación social. Sus características pueden resumirse en tres: a) Acción localista, b) Tendencia a mayor diversidad en la circulación de ideas y opiniones, y c) la inmediatez en la información de los sucesos cercanos a una población determinada. Representan un eslabón fundamental de la libertad de expresión.

El periodismo ya sea por profesión u oficio es uno. Informar con conocimiento. Pero, desde dónde, con qué caudal de información, en qué contexto se da la noticia. Por ejemplo. ¿Dar la noticia del precio del dólar a cada momento, es importante para la economía de los trabajadores?. El precio de las divisas entiendo que es más una cuestión de especulación que de trabajo genuino. Sin embargo hay cierto periodismo que machaca permanentemente sobre eso. Es evidente que están al servicio de grupos que viven de la suba o baja del dólar. Empresas de aquí y de allá que juegan con el esfuerzo de los laburantes. Ese es su público objetivo, el que tendría capacidad de compra de esta moneda.

Un amigo me dijo hace algunos años: si el periodista no es peligroso e inquietante para el poder real, no es periodista.

En estos tiempos, hay que rescatar muchas voces que asumen su responsabilidad social con valentía y determinación, brindando al público la información suficiente y necesaria, para saber lo que pasa realmente en la sociedad de la que somos parte.

Informan sobre los temas que realmente preocupan y de los cuáles mejora o empeora la calidad de vida de la población.

Si el periodista conoce acerca de la línea histórica de los hechos y sucesos puede ser muy útil, para que una comunidad no sea engañada y pueda reaccionar a tiempo frente a los atropellos del poder que nos avasalla todos los días y nos quita derechos.

Hoy brindamos por eso. Salud!!

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