Editorial


9 agosto, 2019

“Uno tiene que vivir de acuerdo con el mundo en el que sueña”.




           

      Por Ruben Esper Ader



    Educación Popular 

    Esta es una de las frases que dejo el educador, Roberto “Tato” Iglesias

    Mi interés en escucharlo, radicaba en que es uno de los discípulos de Paulo Freire, creador de un modelo educativo, nacido en Brasil: la Educación popular. Lo fui a escuchar en la Facultad de Educación Primaria y Especial de la U.N.Cuyo. Más de cien privilegiados asistieron para participar y escuchar con atención al experimentado educador.

    Tato, es sociólogo, de la Universidad de San Luis.

    Desde las 9 hs fueron llegando a la cita los participantes.  Luego de casi 2 horas de exposición, se produjo un receso. Seguidamente, una “chacarera colectiva” ofició de método didáctico para que los asistentes se subdividieran en grupos y reflexionaran sobre algunas cuestiones:

    ¿ Es posible la educación popular (E.P) dentro del sistema formal ? ¿Qué pasa cuando uno es el propio opresor ? ¿Cuándo me limitó o autolimito ? ¿Por qué se asocia la E. P a los pobres ?¿ Qué problema ve usted en su práctica docente?

    Y luego vinieron las respuestas  del pedagogo: “En las últimas dos décadas la educación popular ha vuelto a tener relieve en la vida política de los países de nuestra América. Argentina, entendida como parte de esa región ha visto en las organizaciones y movimientos sociales los territorios más fértiles para el trabajo en torno a esta pedagogía que tanto aportó en los procesos emancipatorios en los años 60 y 70 del siglo pasado.

    Temas tales como el lenguaje, las palabras, como la construcción y legitimación de los discursos sigue en boga por estos días. Del fatalismo del discurso único y la muerte de las ideologías se han opuesto prácticas concretas desde abajo, desde las bases sociales a las cuales el neoliberalismo había tipificado como meros reproductores de mercancías o sujetos sólo de consumo. Conceptos como poder popular, horizontalidad, cambio social son actuales en los procesos políticos-culturales y sociales que viven nuestros pueblos del sur. En este sentido, abrir un espacio de debate, sobre todo de diálogo, es un aporte a la posibilidad de poner en juego el pensamiento crítico y los saberes contextuales como articuladores en el acercamiento a la realidad.

    En ese sentido es revalorar los saberes populares en diálogo con los saberes académicos. Los educadores populares hemos quedado en las márgenes por el sistema capitalista. La libertad no tiene límites; tiene que ver con pensar libre, que no quiere decir pensar cierto. Por otra parte la vida siempre nos presenta opciones. El modelo neoliberal impulso las profesiones tradicionales como signo de status. Vaya como ejemplo,  ser doctor, que  no es necesariamente, más sabio”, remarcó, el educador.

    “PENSAR LIBRE, NO ES PENSAR CIERTO”

    Luego de un cambio de sala, ya que al principio éramos alrededor de  60 personas,  el salón se colmó pasando las 100 personas a la media mañana.

    Un repaso histórico.

    “Es difícil pensar el presente y proyectar el futuro, desconociendo el pasado. La Universidad privada se crea la en 1959, con el presidente Arturo Frondizi. Con las dictaduras se mató a la pedagogía y a los pedagogos. Hoy tenemos un deterioro muy serio en la educación y en la Universidad. Hubo tres momentos en el devenir de ese proceso:

    El pesimismo pedagógico. Una postura que nació en la edad media, siendo  su exponente Ivan Ilich, quien planteaba que la escolaridad es un falso servicio público que priva a las personas de la alegría de aprender.

    El optimismo pedagógico. Plantea que la educación es el motor del cambio social. Sin embargo, el fracaso de la educación formal ha puesto en duda este principio. Sin embargo, se alude a esta expresión toda vez que se quiere plantear una esperanza en el proceso educativo

    El realismo pedagógico. Hoy vivimos esta etapa. Decía el estadounidense, Emile Durkein: los hechos sociales existen. Por ejemplo, la inflación, es un hecho, existe, no se puede negar.

    Educación Popular hubo siempre. No a la manera como la entendía Sarmiento, que era desde una postura elitista, ya que propuso una escuela para aprender los valores de los que mandan. La educación popular esta a favor de los oprimidos, esta contra el enemigo, sostenía Paulo Freire. “Yo no quiero que la gente piense como pienso, quiero que me recreen”; parafraseaba, Iglesias.

    En el trascurso de la exposición, hubo un tiempo para acompañar con unos  mates, compartido por el disertante quien continuó desgranando conceptos: “La educación popular tienen tiene 3 características:

    La ideología. Toda educación tiene un cuerpo de ideas que la sustentan. ¿Desde dónde pienso el mundo? ¿Desde los oprimidos o desde los opresores?, ¿Desde arriba o desde abajo?.

    La concepción política. Nos ponemos en acción. ¿Cómo pongo en juego lo que pienso? ¿Qué corresponde “enseñar” ? De estas respuestas surgen conceptos determinentes como, “Nadie educa a nadie”;” Todos nos educamos juntos”.

    Lo metodológico. Son las concepciones epistemológicas acerca de cómo enseñar. ¿ Cómo hago para pasar mi ideología a la práctica? El secreto es que los que participan sean sujetos, se sientan protagonistas del proceso de formación.

    Ojo, advertía, la escuela de Frankfurt, ya estaba en Brasil en los años 80, yo estaba allí en esa época. Tengo claro que lo mío – educador popular – es minoritario, pero estoy feliz. A mi me gustan las cosas redondas, ninguno se sentaba al frente porque no hay frente. Me gusta que todos nos presentemos en cada evento. La presentaciones no deben ser formales, ni técnicas.

    Como educador, debo responderme: ¿Qué cosas me emocionan ?¿ qué proyectos tengo ? Lo que necesitamos es aire para dialogar, debatir, abrirnos la cabeza. Los conceptos básicos de la E.P son la horizontalidad, para debatir y decidir y plantea  la autonomía, del dinero, la Iglesia, los partidos políticos. Y dio dos ejemplos de la práctica educativa, como consecuencia de un pensamiento político: “En América latina hay 2 movimientos que representan estos principios: los zapatistas y los obreros rurales sin tierra”.

    No dejo de lado reflexiones sobre el sistema político. Sobre ello se expidió:”La democracia. ¿ Qué es la democracia ? ¿A quien le sirve esta democracia? La E. P siempre estuvo imbricada en los movimientos sociales. Lo positivo del presidente Menem y su locura ( y de los neoliberales en general), es que, , permitió el resurgimiento de los movimientos sociales, a través de la resistencia. Obligo a resistir  y organizarse. Los primeros fueron los de Cutralcó , por el corte de ruta de los obreros de YPF. Aquellos fogoneros fueron el germen de los piqueteros. Empezó una forma de organización horizontal. Así surgieron grupos como la Aníbal Verón, el MTD, etc.

    “Creo que uno tiene que vivir de acuerdo con el mundo en el que sueña”.

    Muchos de estos grupos tenían proyectos productivos; ejemplo, una panadería: se organizaban para que roten las actividades: uno despachaba, el otro amasaba y al día siguiente hacia la limpieza.

    Por otra parte en Argentina tenemos una fractura permanente y absurda. Porque lo que tenemos que hacer nosotros lo hacen los políticos, ellos son los que hablan. Nosotros no opinamos, ellos tienen la palabra. Curiosamente, desde 2001, se fue desmembrando la fuerza social. Más adelante aparecieron los * bachilleratos populares, promovidos por la organización del “Frente Darío Santillán”.

    En la puesta en común de los grupos, respondiendo y dialogando sobre algunas cuestiones reflexionó: “ Es mucho más complejo crear prácticas de Educación Popular desde la escuela, que desde los barrios.  La escuela esta concebida con poco espacio para la creatividad y el pensar, casi todo ya esta pensado, a través del curriculum prescripto. Te condiciona, el curriculum fijo y la importancia que se le da a los índices de desaprobados. Es muy estructurado y burocrático.

    Desde los barrios se deben enfrentar otros problemas como los prejucios, los punteros políticos, la informalidad de horarios, etc. Hay una experiencia con “ La Vaca” (colectivo de comunicación), una experiencia que crean los campesinos para dar clases para los alumnos. Por ejemplo, insólitamente,  el 90% de los padres pedía a los maestros que fajen  a los hijos; actitud difícil de entender.

    Nosotros, hicimos una escuela Trashumante, bajo el principio que todo el mundo sabe algo de algo. Creamos un momento que llamamos espacio de reflexión autónoma (E.R.A). Claro que el referente – docente, guía- debe tener más experiencia y práctica. La premisa era formar educadores populares desde los sectores populares.

    La lectura de la realidad antecede a la escritura de la palabra. Esto es clave para entender el proceso de conocimiento.

    Hay 2 temas propios de la E.P y que debe plantearse quien pretenda llevarla  cabo:

    ¿Quién es el que esta arriba ? ¿Cómo superamos la pobreza ?

    Ser educador popular no quiere decir no ser rigurosos, ni serios en lo que hacemos. Ser eficaces, no eficientes, que es propio del modelo capitalista.

    Le pareció importante que para una mejor comprensión de las E.P , repasáramos las posturas sobre las teorías críticas y no críticas.

    El  proceso de la Educación Popular

    ”Primero, aprendo a ver la realidad como es. Planteo las causas. Observo cómo debo hacer para modificarlas. Tenemos que construir una escuela que les cuente a los chicos de dónde vinieron, donde los chicos aprendan quienes nos jodieron. El arte va unido a lo político, la educación y por supuesto a  E.P. Lo actitudinal es lo que quizás más haya que trabajar. Es importante escuchar al otro desde el otro. Es amoroso ponerse en el lugar del otro”, concluyó la brillante exposición del educador puntano, quien se fue de la provincia prometiendo volver con una propuesta de varias jornadas de formación sobre tan apasionante tema.

    Publicado en  la La Vena N° 54 –14/07/2012

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