Noticiario


3 febrero, 2019

Vendimia : Fiesta Nacional




           

      Por Juan Del Olmo



     

    Vendimia es la mayor festividad popular mendocina y comprende una serie de actividades culturales y artísticas. Se festeja desde 1936 merced a un decreto provincial. La “Gran Fiesta” genera un clima particular en toda la provincia, creado por una serie de eventos que, comenzando por las fiestas de cada uno de los 18 departamentos, se prolonga de enero al abril. Los festejos llegan a su culminación fines de febrero con la Bendición de los Frutos, la Vía Blanca de las Reinas, el Carrusel de las reinas y el Acto Central en el Teatro Griego Frank Romero Day.

    LOS ORÍGENES

    Al llegar el conquistador español a América, trae estacas de vid. Tal vez por dos razones; porque con ellos venían evangelizadores y necesitaban vino para celebrar la misa y porque las pasas de uva constituían un preciado alimento para los largos viajes que debían afrontar. Van fundando ciudades e implantando sus costumbres.

    El 2 de marzo de 1561 Don Pedro del Castillo procedente de Chile y acompañado de un grupo de hombres firma el acta que da origen a la Provincia de Mendoza.

    Este suelo estaba habitado por aborígenes Huarpes; gente pacífica dedicada a labrar la tierra. Cultivaban, llevando el agua por canales, que ellos construían y que sacaban de los ríos que nacen en la cordillera nevada ya que el terreno en su mayor parte era árido.

    En  el año 1811 un español, Don Antonio Solanilla adquiere una finca en las cercanías de la ciudad; construye una casa amplia con una capillita para la Virgen. Se casa con una linda cuyana con la que forma un hogar muy cristiano. Siendo Mendoza tierra donde los viñedos habían echado raíces profundas, la Virgencita con granos de uva en la mano, no tardó en hacerse popular.

     

    En 1938 las autoridades eclesiásticas reconocieron esta nueva advocación de la Virgen María nacida en Mendoza, como Nuestra Señora de la Carrodilla, transformación regional de la palabra “carrocilla”. Con ese motivo la Provincia la declaró Patrona Celestial de los Viñedos y la coronó con pámpanos y racimos de uva el día 13 de febrero, creando así una nueva celebración provincial. Los viñedos en Mendoza dan nacimiento a prestigiosos vinos, tan buenos como en Europa y a una Fiesta trascendental.

     

    Un  decreto de 1884 decía: La Comisión de Inmigrantes, dispone que se traslade a Europa Don Santiago Soglieri para contratar 400 Inmigrantes destinados al cultivo de la vid. Con arreglo a los pedidos que por particulares se le hagan, el nombrado percibirá un peso m / n por cada inmigrante que remita.

    Ambas disposiciones dan lugar a la llegada de numerosos trabajadores de viñedos, técnicos en elaboración de vinos y construcción de maquinarías y elementos para la Industria vitivinícola. A partir de allí comienzan a expandirse las plantaciones de vides y nacen las grandes bodegas, que dieron origen a vinos tan buenos como los europeos. Mendoza tiene el orgullo de tener aun en funcionamiento algunas de aquellas bodegas.

    La industria vitivinícola da origen a una prestigiosa fiesta. Desde tiempos muy remotos se celebraba el final de la cosecha, tocando guitarras, cantando y bailando cuecas y gatos cuyanos; los cosechadores daban rienda suelta a la alegría de un año de trabajo concluido. Elegían una reina de entre las cosechadoras, a la que coronaban con racimos de uva y pámpanos naturales.

    En 1911 se presentó al Gobierno un proyecto vitivinícola que contenía cuatro partes, una era la Fiesta Anual de la Vendimia”, la que disponía: concurso anual de una canción alusiva; exposición de pinturas (el cuadro premiado pasaría a formar parte de una galería de arte vendimial); obra de teatro dedicada a la vid y presentada al aire libre; premio al almacenero que vendiera más vino; y a la marca de vino más solicitada. Completaba el programa: almuerzos, cenas, paseos a lugares turísticos, visitas a las bodegas y un gran desfile de carruajes.

    Dos años más tarde, en 1913, se elige a Mendoza para sede del 2º Congreso Nacional de Industria y Comercio. Llegan 800 invitados en un tren especial orlado con racimos de uva y pámpanos en el que los visitantes recorren los alrededores de la ciudad, quedando maravillados de las pintorescas bodegas y viñedos. En esa oportunidad se acepta la iniciativa de Don José Trianes Díaz y se realiza la Fiesta de la Vendimia por primera vez. Un viernes 11 de abril desfilaron bellísimos carruajes con elementos destinados a la elaboración de vinos, algunos de ellos, verdaderas obras de artes como el del Dios Baco, el carro de Noé, la carabela conductora de vid y otros por el estilo que sumaban 22.

    Al final iban numerosos trabajadores de agricultura simulando la vuelta al hogar después de la cosecha. Sí bien esta Fiesta no coronó reinas como en la actualidad, tuvo marcado éxito, comentado en todos los diarios del país.

     

    Los gobiernos posteriores no supieron aprovechar este valioso aporte de quien trabajó y amó este suelo sin haber nacido aquí. Recién en el año 1936 dos hombres visionarios firman un memorable decreto para que la Fiesta de la Vendimia se realizara todos los años: el Gobernador Dr. Guillermo Cano y su Ministro de Industrias y Obras Públicas Ing. Frank Romero Day ellos habían viajado por Europa y presenciado fiestas de este tipo.

    Un 18 de abril se llevó a cabo, congregando tanta gente que aún está en la nostalgia de nuestros padres y abuelos. La primera reina fue la representante del departamento de Godoy Cruz, Delia Larrive Escudero. Hoy no solo es la Fiesta Grande de los mendocinos, que trae miles de turistas, hasta de países muy lejanos, sino que es la Fiesta Nacional de más connotación y más antigua del país. Los actos centrales duran una semana con diversos espectáculos.

    Con anterioridad a los mismos cada distrito elige su reina; luego se hace una fiesta en la cabecera del Departamento, para coronar a la que los representara en la elección provincial. Por ser los mendocinos de raíces muy cristianas, a partir de 1938 se agrega como uno de los actos más importantes, la Bendición de los Frutos, la que está oficiada por el Obispo de Mendoza. Se realiza al atardecer, empezando con la llegada en procesión de la Patrona de los Viñedos, a la que acompañan gauchos con criollas guitarras que le cantan hermosas canciones inspiradas en su devoción.

     

    En el año 1939, a este acto se le sumó el toque de la reja. De esta forma se acostumbraba a llamar al descanso al mediodía y al atardecer, cuando no existían los relojes. La reja es la herramienta que simboliza al labrador de la tierra, a quien se le dedica este justo homenaje; al verdadero propulsor de la Vendimia; al que sin su esfuerzo no habría cosecha ni vino; al que desafía el sol de enero y las heladas mañanas de julio. En esta oportunidad el Obispo bendijo dos carros, uno con uvas y otro con frutos. El palco para la Bendición representaba una catedral; ejecutó el órgano el maestro Julio Perceval, al fondo una enorme cruz imitando la del Congreso Eucarístico que se había realizado en Buenos Aires.

     

    Lo que hoy conocemos como “Vía Blanca de las Reinas”- y se lleva a cabo el viernes por la noche, pasando carruajes preciosamente iluminados y adornados; se inicia con el carro de la reina y virreina del año anterior; le siguen los de las reinas invitadas que representan la industria de otras provincias argentinas. Luego van los 18 carros de los departamentos; en el centro la reina departamental y a su alrededor la de los distritos, cada uno muestra el potencial económico y paisajístico de su departamento. (Estos tres destacables actos fueron agregados durante el Gobierno del Dr. Rodolfo Corominas Segura, quien estudió y defendió la vitivinicultura, desde su banca en el Congreso Nacional y como Gobernador).

    A la mañana siguiente con el nombre de “Carrusel de la Reinas”, desfilan los mismos carros, además de los medios de transportes usados en el pasado. La llama y el burro cargados con recipientes de cuero, el caballo, la carreta, la galera, la diligencia, el sulky, el coche de plaza, el tranvía tirado a caballo y distintos tipos de bicicletas, hasta llegar a los más modernos medios de transporte actuales; todos llevan pasajeros ataviados conforme a su época; parejas de novios vestidos a la antigua y parejas de novios de gaucho y su china montados en relucientes caballos; ramilletes de juventudes que saludan con gracia y contagian con su alegría; agrupaciones gauchas con trajes típicos montados a caballo con vistosos arneses; cantidades de bailarines que representan países de América caminando con mucha gracia; bandas de músicos locales y visitantes.

    Estos conjuntos tan variados forman un desfile incomparable, donde el colorido resalta aún más, al pasar por las características calles de Mendoza, con acequias a ambos lados bordeadas de verdes y frondosas arboledas. Miles de espectadores se vuelcan a lo largo del recorrido. Por la noche, en el teatro griego, construido en la falda de los cerros que lindan con el Parque Gral. San Martín, al Oeste de la Ciudad, se lleva a cabo la Fiesta Mayor.

    Es un espectáculo sin precedentes, desarrollado en un gigantesco escenario de 130 mts. de boca y en otros 13 escenarios con escenografías construidas en los cerros aledaños, que son iluminados por más de 200 cajas lumínicas. Se utilizan entre 3.500 y 4.000 trajes de bailarines que cambian año a año, al Igual que entre 1.000 y 2.000 elementos de utilería, según el libreto y la dirección técnica que está compuesta por un director gral. y un equipo de 30 asistentes en distintas áreas. Todo esto, trabajo de un pueblo, hace de esta fiesta un recuerdo inolvidable, presenciado por 22.000 personas cómodamente ubicadas y otras tantas en los cerros aledaños.

    Por votación de un jurado se elige una reina entre las representantes de los departamentos que obtendrá la distinción de Reina Nacional de la Vendimia hasta el año siguiente. Con respecto a la canción vendimíal, la de 1946 titulada “Mendoza”, fue la que mas penetró en el pueblo y quedó institucionalizada de hecho. En 1948 se produjo por primera vez un empate y debido a lo avanzado de la hora se continuó al día siguiente. Este imprevisto hizo que a partir de allí se repita la Fiesta el día domingo.

    Aquellos hombres trabajaron para las generaciones venideras y no se equivocaron cuando dijeron: “.. nada puede igualarse como espectáculo de maravilla el que ofrecería esa obra con dominio del inmenso panorama cordillerano y la perspectiva alta y baja del lugar…,, El Teatro lleva el nombre del Ing. Frank Romero Day, por ser uno de los pilares de la Vendimia quien siendo Ministro nuevamente en 1941, propulsara la obtención de fondos para continuar la obra.

    La Vena N° 33 – Enero 2007 – Nazareno Farina – revistalavena@gmail.com

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